Soy un gato adicto a los martinis, cervezas, vinos y whiskey. Cuando quiero escupir algo; la Luna aconsejó que viniera aquí.
enero 05, 2022
diciembre 08, 2021
Me dice: Lo ideal es que...
Lo interrumpo: no, disculpe, pero a mí no me hable de ideales, lo ideal es aquello que suspiramos cuando visitamos nuestros pensamientos utópicos, los cuales suelen ser enlazados con alguna razón que nos haya alegrado la existencia. Como esos días donde todo huele bien, los pajaritos cantan, hay un cielito rosita, brisa helada, el clima es cálido, hay buen aura en todos alrededor y-
Me interrumpe: señorita, yo sólo quería darle mi hotel favorito.
noviembre 30, 2021
Orfeo me ayudó a terminar de comprender que el amor es así: verme llegar, verme estar, ser individuales, compartirnos. Que me escuche cantar y no critique, que me vea triste y se acerque, se acueste, me abrace y maulle.
Orfeo me enseñó cómo Quirón debía sanarme cuando siempre lo supe, pero por miedo no lo hacía.
Ya no hay miedo. Ahora sólo hay ganas y hechos, alternándose. Así como los gatos, y yo soy uno.
noviembre 19, 2021
noviembre 10, 2021
septiembre 29, 2021
julio 09, 2021
Sonrío al despertar rodeada de unos brazos...
Y cuando recuerdo las mañanas compartidas mientras me prepara café -já, me prepara café- mientras escucha música, me pongo a bailar al son de esta canción:
https://www.youtube.com/watch?v=lK5zYI86wIw&list=RDwiOIYJsO1dw&index=6
Trago gordo cuando escribe y sonrío mucho.
agosto 11, 2020
«Recorremos el escenario de la vida, actores de un drama para beneficio del espectador cósmico. A medida que las escenas se desarrollan, observa que los actores se hacen más pequeños y la acción más rápida. Cuando se levanta el telón en el último acto, los actores enanos se desplazan en el escenario a una velocidad fantástica. Cada vez se hacen más pequeños y cada vez se mueven más de prisa. Un último y borroso trazo microscópico de intensa agitación. Y después nada».
-Sábato
julio 01, 2020
Los indígenas no eran caníbales.
octubre 08, 2019
julio 10, 2019
LECTURA PARA EL QUE NUNCA
LE HA CANTADO A UN HIJO
Tú has nacido en un sitio verdadero,
lejos del mar
y cerca del olvido;
en un lugar
donde aún la patria llora
aunque nadie lo diga;
en un planeta sudoroso
y triste,
que aún discute su origen
y su carga
alrededor de un parque de Ceniza;
en un país de rigurosa piedra,
donde vivir tan sólo es una pena
tocada de un azul convaleciente,
de un silencio que escucha
y nos devuelve
el asiduo rumor de las estrellas;
en un país de portentosa niebla,
de habitantes extraños, incongruentes,
que aún encienden hogueras en las vísperas
y se santiguan
con las manos sucias,
que le venden las cruces a los muertos
y le niegan las flores a los vivos.
Tú has llegado a la luz de cuerpo entero
y eres un hijo mío:
testimonio
de que naciste solo
en una aldea
con las manos sedientas de rocío.
Llegaste a tiempo de sumar las horas
con los naufragios
(y la luz a ciegas);
llegaste a tiempo de mirar el rostro
penal de1 siglo veinte,
y esperar
los navíos cargados de despojos,
de sangre y luto y alguien
que dijo la verdad
y pide un sitio más para sus huesos.
Tú ya has cruzado la cercana niebla,
la sombra más adicta a la medalla,
la costra gemebunda
de los días
llorándole el recuerdo a las estatuas
y a los ríos más lentos
su camino
Tú has llenado de amor todo el paisaje;
me debes sólo el corazón,
tan solo.
Y has de inclinar la frente
ante la vida,
pero todas las tardes
por si acaso,
por si acaso hay un lirio profanado.
II
Por fin me has dado un paso en la blancura,
y eso ya es levantarse de mañana
sobre la tierra oscura
y acosada,
sobre tu dulce infancia
sostenida
sólo en la flor segura
y en mi mano.
Por fin me has dado un paso en la sonrisa:
agua sin barcos,
soledad sin frío,
y dice tu mamá que ya caminas,
y dice tu mamá que ya eres hombre
de dar un beso
y consagrar el vino;
y qué quieren que yo haga
si andan locos,
si andan locos de dicha los caminos...
septiembre 19, 2018
Drexler y una entrevista.
Escuché por primera vez a Drexler una tarde de julio, hace algunos años.
Estaba llena de encanto por un idiota italiano, y él, antes de partir del país, me dio una tarde de guitarra y cerveza.
Se coló como siempre a las últimas pláticas que con él sostuve, su viaje y regreso, lo extraño del encuentro -conocernos- . Y me dio la canción «INOPORTUNA».
La escuché, me gustó, me enojé, pero éso fue hace mucho, ya lo superé.
Siempre ando escuchando música en Youtube, y a veces voy a Drexler. Me gustan algunas canciones del uruguayo, me da la sensación de lo empático y cambiante, pero también disfrutable que puede ser su música, o él, en general.
Por lo tanto, les dejo aquí una entrevista, para que le conozcan un poco, sepan de su último disco y luego los invito a que escuchen «Me haces bien», es de mis favoritas de él, no lo sé.
Conmigo no hay cosas claras con respecto a cosas favoritas.
Jorge Drexler: «Uno no escribe sobre lo que quiere, sino sobre lo que puede»:
agosto 18, 2018
Los mejores inicios de novelas, según Manuel de Jot Down
Y así empieza, un artículo con muchísima fluidez y un placer irrevocable a medida se contempla y procesa cada palabra, vista atentamente gracias a la mirada.
Soy muy fan de los artículos de la revista Jot Down, les quiero compartir el artículo que acompañó mi primera taza de café, el día de hoy:
Vine a Comala y otras veinte promesas: los mejores inicios de novelas
junio 06, 2018
Fuimos a Copán
Ya había caído la noche, mi móvil estaba descargado y me anunciaban que debía buscar un hotel porque la "Terminal" cerraba, no sabía qué hacer y daba vueltas sin encontrar una solución, no confiaba en nadie y el móvil nunca encendía, me estaba llenando de pánico. Pero ver a Lalita tan calmada y emocionada me daba ánimos de no arrancarme el cabello, me decía "mami, podemos buscar qué comer por mientras, vamos al bulevar por pollo" no sabía por qué seguía teniendo hambre, tal vez era una forma de platicar de cualquier cosa o era miedo disfrazado, yo le explicaba de la mejor manera que encontraba que no conocía, que estábamos muy lejos de casa y que no debíamos hablar mucho con extraños.
Logré contactar con mi amiga que me esperaba en Copán, después de regañarme e informarme sobre los horarios de los buses, me dijo que podía pedir el favor a una tía que me diera posada, que era de confianza, que no gastara en un hotel, y decía alterada todos esos comentarios usuales de alguien preocupado porque tiene a una amiga con todo e hija en una ciudad que no conocen y que además es la primera vez que salen de su lugar de confort. Tardó una hora en llegar una 'Hilux' por nosotras, manejaba una chica y hacía las preguntas y comentarios habituales: "primera vez en SPS (¿?)" "qué cagada que perdieron el bus" "aquí es tranquilo y bonito, mire, las calles planitas no como ese hoyo de donde vienen" y mientras yo encontraba los espacios mientras dejaba de hablar y preguntar cosas sin esperar respuestas, le comentaba que teníamos hambre, que queríamos pollo, ella muy amable nos llevó a un lugar donde vendían baleadas y pollo, compramos ambas cosas e inclusive le invitamos la cena a nuestra gentil ayuda que fue por nuestro rescate, nos aconsejó que pidiéramos todo para llevar, que mejor comiéramos en su casa y que debíamos levantarnos temprano.
Llegamos al lugar donde dormiríamos, el calor era insoportable, enfrente había una calle que yo podría considerar carretera aquí en Tegucigalpa y se escuchaban grandes camiones y rastras pasar, un perro que no dejaba de ladrar y yo quería que ya amaneciera para salir corriendo de ése lugar, ni Lalita ni yo terminamos la comida que compramos, la verdad sabía muy mal e inmediatamente pedimos la cama donde íbamos a descansar, tenía mucho miedo, por todo, no dejaba de crear historias sobre posibles asesinatos en mi cabeza o que de repente alguien iba a entrar a ésa casa y hacernos lo peor. Yo no dormí en toda la noche, afortunadamente Lalita sí, me la pasé abanicándola, porque el ventilador sólo daba más calor.
En cuanto amaneció, me levanté inmediatamente, desperté a la niña y pedí que nos prestaran dónde bañarnos, hasta el agua era caliente, y era incómodo todo. San Pedro Sula es una ciudad que se levanta muy temprano, cuando iba camino a la Terminal nuevamente, observaba las fábricas a lo lejos, las personas caminando tranquilamente y las calles grandes, muy grandes. Cuando llegamos a la Terminal, cruzamos corriendo -literal, la niña, las maletas y yo a toda velocidad- hasta la ventanilla ya conocida, estaba desesperada por llegar a nuestro destino, compré dos boletos, para que fuéramos cómodamente sentadas y quitarnos -quitarme- la mala noche y cena que habíamos tenido, compramos el desayuno para llevar, el café se me cayó antes de subirme al bus, estaba llena de malas situaciones y para rematar, justamente en la calle que dobla al camino que recorre el bus que lleva a Santa Rosa de Copán en San Pedro Sula, había una manifestación e impedía que avanzáramos, no encontré nada más que reírme, era un mal viaje, y estuvimos dos horas sin movernos, se me hizo eterno el tiempo y mi pobre amiga me decía que iba a hacerme una 'limpia' en cuanto llegara.
Cuando avanzamos por fin, algo de mí sabía, miraba y pensaba que ya no estaba en la ciudad que me vio crecer, y me hacía de cierta forma sentirme libre, cuando las personas empezaban a bajar yo no podía evitar preguntarles cuánto tiempo faltaba para llegar a Copán, estaba desesperada, Lalita en cambio, iba encantada viendo por la ventana todo el camino. Llegamos a un lugar llamado "La Entrada" y me sentía como en algún mercado de Comayagüela sólo que más ordenado y limpio, claro, estaba lleno de comercio y gente gritando cosas que ni me preocupaba en entender, sólo sabía que ya estaba cerca de nuestro destino.
Al bajarnos del bus y caminar al abrazo de la amiga que nos recibía con una sonrisa, cayó una tormenta de ésas que inunda calles -aquí- y nos apresuramos en llegar al pueblo, caminar por calles con adoquín y ver pinturas en algunas paredes era fascinante, la lluvia le daba un toque hermoso, no lo niego. Y mi amiga comentaba que no había llovido en mucho tiempo, además, era inusual en aquella fecha y yo no paraba de decirle que era por mi llegada.
Estuvimos una semana caminando por todo el pueblo, en museos y todo lo que se puede ver o conocer de los Mayas, conociendo las Ruinas, llegando a la Frontera, recorriendo carreteras y haciendo señales a los camiones con el brazo sólo para que ellos usaran el claxon, era divertido, y además se nos contaban leyendas por las tardes y noches cuando se iba la energía eléctrica.
Salía con mi amiga a recorrer los bares del pueblo, volvíamos caminando de madrugada y eso era nuevo e inconcebible aquí en la ciudad, se encontraban puestos de comida a toda hora, la gente era muy amable y el ambiente era agradable. No dejó de llover en nuestra estadía, aún así no impidió que fuéramos a todos los lugares a los que uno debe ir si visita el pueblo de Copán Ruinas, no quería volver, no lo niego, pero el viaje servía para cumplir una promesa e iniciar una nueva yo, debía matar muchas cosas y el viaje me ayudó, hacerlo con Lalita lo hacía más especial, no pude haber hecho ése viaje con nadie más, era la primera vez que viajaba, era terminar un ciclo.
Cuando partimos, justamente subiéndonos al bus que nos traería de vuelta a casa, dejó de llover, así que me gusta pensar, que la lluvia acompañó el viaje, y cuando lo hablo con mi amiga, también me secunda entre risas. Mientras volvíamos, el viaje era más liviano, había dejado muchas cosas -espiritualmente- en el pueblo y me sentía diferente, volvía con recuerdos e historias y uno que otro regalo para nosotras mismas, un collar que me acompañó por mucho tiempo y ahora espero que la persona que lo posee lo cuide mucho, es casi un tótem, pulseras de la aldea "La Pintada", comida, dulces y todo lo que pude comprar.
En mi mente sólo rondaba la idea de que ahora faltaba el mar, el próximo viaje debía ser el mar.
