Leí su nombre y aparte de ruborizarme, mis manos sudaban asquerosamente.
¿Acaso deberé cargar con ésto?
Tu presencia me hace cuestionarme. Cuánto te amo, ojalá lo supieras. Toco tu piel en mi memoria.
Soy un gato adicto a los martinis, cervezas, vinos y whiskey. Cuando quiero escupir algo; la Luna aconsejó que viniera aquí.
Fucó dice, parafraseando que si las masas tomaran el acto de la justicia habiendo derrotado la justicia por la nación, se dictarían por la justicia de su moral, en su mayoría moral dictada por la iglesia.
Por supuesto que la iglesia impone poder que no podría ser hecho sin su guía, según la justicia divina.
Ver a un burro sufrir, es ver hacerlo con dedicación.
¿O era el otro de la entrevista que lo dijo?
(«Nace, crece, hace sufrir, pasa», exactamente como una enfermedad hipocrática): la historia de amor (la «aventura») es el tributo que el enamorado debe pagar al mundo para reconciliarse con él.
Hoy desperté a las 5 y fracción por la mañana, el tragaluz me demostraba que estaba amaneciendo. Cerré los ojos y el aroma a un café conocido me transitó por el olfato. Mientras pensaba en el aroma que por un momento ya me era conocido, recordé que no había sentido para que estuviera tan latente.
No sé si por momentos cuando soñamos despiertos podemos percibir aromas, pero ahora, antes de dormir todavía lo recuerdo.
De forma ingenua vamos buscando/limitando cómo y con quién juntar libros en un espacio, porque de pequeños tal vez leímos eso en algún lado y nos pareció tierno. De forma incosciente, queremos juntar/coleccionar/unir algo que en el fondo sabemos que es parte de compartir. Incluso si son recuerdos, para volver a ellos en momentos tristes.
Llegué a visitar al poeta
Llegué a visitar al poeta
Exactamente al mediodía, un domingo.
En el cuarto espacioso reinaba el silencio
Afuera, en la calle, hacía frío.
Un sol agradable se paseaba
Sobre el tupido humo grisazul...
El poeta me miraba fijamente,
En silencio, como un gran anfitrión.
Es mejor ser cuidadosa
Y no mirar nunca a sus ojos;
Son ojos tan extraños
Que jamás se pueden olvidar.
No olvidaré ese encuentro
Aquel brumoso mediodía de domingo
A las orillas del Neva
En una casa grande y gris.
Si yo pudiera darle algo, algo invaluable, sería una nubecita. Suavecita, blanca, para que la pudiera llenar siempre que quisiera llorar, y así descargarse.
Cuando le falte agua, caiga sobre él, ese llanto, abonado y cambiado, ahora como lluvia para que lo limpie y sane.
Una nube, que pueda estar en ciclo constante, según lo necesite.